Mauro Achinelli estaba en Vladivostok, Rusia, a miles de kilómetros de su Banfield natal, con un scooter (o monopatín) que había armado hacía pocas horas y frente a una pista en la que se encontró con un nivel muy distinto al que conocía en Argentina. Había llegado hasta allí para participar del festival internacional KARDOO.
Joven de Banfield compitió con su monopatín en Rusia: "Tuve que aprender solo"
Mauro Achinelli llegó hasta Rusia para participar del festival internacional KARDOO, donde recibió un reconocimiento por su aporte en la cultura urbana.
Pero el viaje también le permitió encontrarse de cerca con una escena que, según cuenta, está varios pasos por delante de la argentina. Rusia, Francia y Estados Unidos aparecen entre los principales referentes internacionales del Scooter Freestyle (trucos en monopatín) y Achinelli tuvo la posibilidad de compartir pista con patinadores de distintos países.
“Yo todavía me considero principiante amateur”, contó, en el stream de El Diario Sur. La frase contrasta con el camino que recorrió para llegar hasta Vladivostok. Porque cuando empezó, el scooter ni siquiera era su disciplina. Durante varios años practicó BMX Freestyle. Hasta que un día, en una pista de Barracas, un amigo le prestó un monopatín para que lo probara. “Me pareció muy divertido”, recordó.
Fue suficiente para querer conseguir uno propio. A partir de ahí llegaron los primeros viajes y las demostraciones. Córdoba, Rosario, Bariloche y San Martín de los Andes fueron algunos de los destinos por los que pasó mientras la disciplina todavía daba sus primeros pasos en el país.
En Zona Sur, la escena era todavía más chica. “Cuando yo empecé, acá éramos dos o tres”, contó. Eso también significaba aprender de otra manera. Muchas veces no tenía a quién consultar, con quién entrenar o alguien que le mostrara cómo resolver un truco. “Muchas cosas las tuve que aprender solo”, explicó.
Ese trabajo fue reconocido en Rusia
El festival internacional KARDOO, que se desarrolló del 13 al 22 de septiembre, reunió distintas expresiones de la cultura y el deporte urbano, entre ellas graffiti, hip hop, breakdance, calistenia, parkour, skate, BMX y scooter. En Vladivostok, Achinelli compitió en Scooter Freestyle y recibió un reconocimiento en la categoría Awards por su trabajo de promoción de la disciplina.
Para ayudar a financiar el viaje y poder comprar un nuevo equipo, decidió vender una bicicleta que había conservado durante años. “Era una bici que tenía hace mucho tiempo. La vendí para poder ayudar a pagar el viaje y armarme un scooter allá”, contó.
El crecimiento de la escena urbana en Zona Sur
Frente al panorama que encontró en Rusia, Achinelli todavía se ubica entre los amateurs. Pero competir allí le permitió conocer de cerca una escena que hasta entonces había visto desde lejos. También le permitió poner a prueba algo que para él define al freestyle: la posibilidad de interpretar cada pista de una manera diferente. “Vos podés pensar una línea, pensar qué trucos querés hacer, pero después tenés que ver cómo te sale en el momento”, explicó.
Ahí aparece el “flow”, esa manera personal de recorrer una pista y encadenar los movimientos. “Cada uno tiene su forma de andar, su estilo”, contó. Una rampa, una baranda o una escalera pueden convertirse en parte de una línea. El lugar es el mismo, pero la manera de recorrerlo cambia según quién esté arriba del scooter.
Para Achinelli, el viaje a Rusia no significó cerrar una etapa. “No tengo un tope”, afirmó. “Si es por mí, quiero llegar a todo”.
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