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Una estrella de rock en Temperley: mano a mano con Dave Evans, mito de AC/DC

Fue el primer cantante de AC/DC comienzos de los 70. Hace diez años que viene a la Argentina a tocar como solista y tiene en Temperley a su guitarrista y amigo, por eso se aloja allí.

—Parecés una estrella de rock.

—¡Es que lo soy!

Así comienza el diálogo en inglés entre El Diario Sur y Dave Evans, cantante fundador de la mítica banda AC/DC, que desde mediados de septiembre se aloja en Villa Galicia, en el límite entre Temperley y Lomas de Zamora. La conversación transcurre en la casa de su guitarrista y amigo Germán Catelli, el vecino lomense que lo recibe cada vez que viene al país para hacer shows. Ya estuvo varias veces en la última década y esta es su segunda tanda de presentaciones en Argentina en lo que va del año: el jueves 15 de octubre en Loco Arte en Adrogué (entradas por Passline) y el viernes 23 de octubre en el ND Teatro (Plateanet).

El vínculo con la Zona Sur

De 73 años, Evans nació en Gales y se crio en Australia, donde formó parte de los primeros años de AC/DC, antes de su éxito mundial. Desde 1975 siguió su carrera con diferentes bandas y como solista, siempre girando por donde hubiera público con ganas de verlo. Así fue como hace una década llegó a la Argentina para presentarse, de la mano de un productor vecino de Temperley y con Catelli como integrante de su banda. De ese encuentro surgió un vínculo con la Zona Sur que lo llevó a ser nombrado socio honorario del Club Temperley, del que se declara fanático y al que va a ver siempre que puede. Se siente cómodo, dice, por el origen británico que comparten él y la localidad del “Gasolero”.

“Antes se quedaba solo en un hotel en el centro y ahora también podría hacerlo, pero se aburre. Entonces prefiere estar en Temperley, cerca nuestro”, cuenta Catelli a El Diario Sur. Evans se aloja en una casa a pocas cuadras de la suya. Comparten actividades de promoción de los shows, pero también momentos familiares: Evans se suma a cocinar pastas por la noche o pasa la tarde con los hijos de Catelli en el parque Finky, según se puede ver en algunos posteos del músico en sus redes sociales. “No todo es rock and roll. Me gusta disfrutar y conocer el interior del país. Estuve por toda la Argentina”, se jacta.

Es socio honorario del Club Temperley.

Es socio honorario del Club Temperley.

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Una vida lejos de los excesos

Aunque su aspecto cumple con todos los requisitos de un cantante de rock pesado —los pelos largos y negros duros como alambres que descienden desde una gorra de cuero; las cadenas en el cuello; la tez pálida; la barriga cervecera—, Evans está lejos de los excesos. Cuenta que hace varios años dejó el alcohol y que le gusta entrenarse para mantenerse en forma para sus shows, en los que interpreta su repertorio solista y también clásicos de AC/DC.

“Dejé de tomar hace unos años porque quiero seguir haciendo rock todo el tiempo que pueda. Y para eso hay que estar saludable. Viajo constantemente por todo el mundo y tenés que dormir, tenés que estar en forma, tenés que estar sano”, asegura. Y agrega: “Cuando sos joven no importa, porque tomás, dormís, te levantás y seguís. Pero cuando te hacés más grande…”.

Comiendo en un bodegón de Temperley con la familia de Germán. 

Comiendo en un bodegón de Temperley con la familia de Germán.

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Vivir de gira para dar pequeños conciertos en Europa, Estados Unidos, México o el Cono Sur es para Evans “un estilo de vida”. “Simplemente lo llevo en la sangre”, define. E identifica una génesis en el viaje en barco desde Gales a Australia en su niñez como migrante. También destaca su amor por la Argentina: “Todos saben que amo a los fans de acá. Mi primera casa son los aviones y los aeropuertos, y mi segundo hogar está acá”, sostiene desde la sala de ensayo de Villa Galicia.

Su amigo Catelli, que también se dedica al tango y da clases de guitarra en su casa, resalta su sencillez. “Tiene una filosofía medio hippie. Cuando estamos trabajando en las giras pone sus exigencias, pero acá se mueve como uno más. Vamos a hacer las compras al Carrefour juntos”, cuenta.

Evans se define como un “badass”, algo así como un "tipo duro". “Soy educado y amable. Mi padre me lo enseñó desde que era un niño y todavía lo hago. Pero no te metas conmigo porque soy un ‘badass’, ¿entendido? Dejame tranquilo”, advierte. Pide posar para las fotos en la calle, rodeado del cemento y los árboles de un barrio fundado por inmigrantes y viajeros como él. Exhibe su sonrisa y sus biceps. Junto a sus botas de cuero negro, un bache todavía carga el agua de una lluvia reciente.

"Viajo constantemente por todo el mundo y tenés que dormir, tenés que estar en forma, tenés que estar sano”. 

"Viajo constantemente por todo el mundo y tenés que dormir, tenés que estar en forma, tenés que estar sano”.

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