San Vicente tiene un representante en la Selección Argentina de paravoley o sitting voley, una disciplina que se basa en el voley tradicional, pero se juega sentado, lo que permite que participen personas con movilidad reducida. El vecino que viste la celeste y blanca con ese deporte adaptado es Ezequiel Irustia, quien tiene 29 años, vive en Alejandro Korn y sufrió la amputación de sus dos piernas luego de un accidente hace un años y medio atrás.
Un vecino de Alejandro Korn que perdió sus piernas en un accidente y ahora juega en la Selección de Paravoley
Ezequiel Irustia vive en Alejandro Korn. Hace un año y medio, lo embistió un conductor alcoholizado y perdió las dos piernas. Pudo volver a caminar.
Ezequiel es oriundo de Lanús y vive hace seis años en Alejandro Korn junto a su esposa, que es vecina de toda la vida de la localidad. Gracias a las prótesis que tiene colocadas, puede llevar adelante “una vida prácticamente normal”, dice ante El Diario Sur. Mantiene su trabajo en una empresa de turismo, maneja, hace ejercicio y sigue en la cancha a Boca, su gran pasión.
“Yo siempre fui muy futbolero, de ir a la cancha y también de jugar mucho. Y el paravoley me dio eso que me estaba faltando con el fútbol: competir, atacar, defender, el contacto con la pelota, jugar en equipo”, refleja Ezequiel, que juega en el Club Oeste de Caballito, y aclara que los partidos de la liga nacional “son a cara de perro”. “Somos todos amigos, pero jugamos en serio, los puntos se festejan”, describe.
Por su desempeño en el Club Oeste, lo convocaron a la Selección Argentina de Paravoley, que realiza concentraciones todos los meses en el predio del SENARD y participa de competencias internacionales. Ezequiel ya estuvo en un viaje a Brasil y sueña con llegar a los Juegos Paralímpicos (en París 2024 Argentina no tendrá delegación en paravoley).
A nivel deportivo, el vecino de Alejandro Korn también proyecta traer la disciplina al municipio. En ese sentido, el pasado jueves, con organización del área de Deportes del Municipio, se hizo una exhibición de paravoley con los jugadores la Selección en el micro estadio del Polideportivo Padre Mugica. Allí también estuvieron los integrantes del equipo municipal de básquet adaptado. San Vicente podría ser pionero en la región con este deporte en el que la red se coloca a 1.20 metros de altura y los participantes (sean discapacitados o no) no tienen permitido dejar de estar sentados.
Perder las dos piernas y salir adelante con dos pilares: la familia y la fe
La vida de Ezequiel Irustia cambió para siempre hace poco más de un año y medio, el 10 de agosto de 2022. “Había ido a visitar a mis abuelos a Tres de Febrero. Paré a cargar combustible y me cargaron gasoil en vez de nafta, entonces se me quedó el auto, en la autopista. Cuando llegaba mi primo para auxiliarme, me bajé del auto. Y ahí fue que un hombre alcoholizado me chocó y por el accidente perdí las piernas”, relata Ezequiel, que en ese momento junto a su esposa, que salió ilesa.
A Ezequiel le tuvieron que amputar las dos piernas: la izquierda por encima de la rodilla y la derecha por debajo. Así y todo, la recuperación fue en tiempo récord, para sorpresa de los médicos. Estuvo un mes y 18 días internados; tres meses después su obra social le cubrió las prótesis (importadas desde Alemania) con las que pudo rehabilitarse y volver a caminar. “Es bastante natural la forma de usarlas. Con la izquierda tengo que tener más cuidado de no caerme, pero no es nada grave, me he caído un montón de veces. Uno tiene que permitirse las caídas para levantarse y aprender”, dice.
Y no duda en marcar los pilares de su recuperación: el apoyo de su familia y especialmente de su esposa (con la que todavía no tiene hijos pero los proyecta) y su fe en Dios. “Somos una familia cristiana, muy creyentes, de ir a la Iglesia, desde antes del accidente. Siempre tuve fe en que Dios tenía un propósito para mi vida. Obvio que despertarte y que te falten las dos piernas de un día para el otro es un golpe. Pero Dios fue respondiendo todas las preguntas que yo me hacía. Y no se me terminó nada: sigo yendo a la cancha, haciendo deporte, trabajando. Por supuesto que hay trabas porque soy una persona con movilidad reducida. Pero los sueños no se cortan, no importa en las condiciones en las que esté uno”, refleja.
Y hablando de sueños, Ezequiel dice que le gustaría ser influencer (su Instagram es @ezeirustia12) para transmitir su mensaje de esperanza, y también para ayudar a personas que necesiten prótesis para poder movilizarse: “Es algo que te cambia la vida. Nadie debería morir en una silla de ruedas por no tener recursos para una prótesis”.
Qué es el paravoley o sitting voley
El sitio oficial de los Juegos Paralímpicos explica que el voley sentado nació en Holanda en los años 50, al combinar el voleibol con un juego alemán llamado Sitzbal. Su popularidad comenzó a extenderse una década más tarde y, a día de hoy, lo practican deportistas de más de 50 países.
Esta disciplina enfrenta a dos equipos de seis jugadores en una cancha cubierta de 10 x 6 metros, dividida por una red de 1,15 centímetros de altura para los hombres y 1,05 para las mujeres. Cada equipo debe conseguir que el balón pique dentro del campo contrario y dispone de tres toques antes de que la pelota cruce la red.
Todos los partidos se juegan al mejor de cinco sets. En los cuatro primeros gana el equipo que alcance los 25 puntos, siempre y cuando haya dos de diferencia, mientras que en el quinto, si se llega, vence el primero que llegue a 15.
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