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Encerrados y arrinconados, pero conectados

Todos sentimos una especie de vacío difícil de explicar. Había SMS, líneas de telefonía, mails, sitios web y otras aplicaciones. Sin embargo, el mundo conmocionó...  Por Ricardo Varela.

De repente el mundo colpasó.

Durante casi 6 horas el ritmo habitual de decenas de millones de personas alrededor del globo terráqueo quedaron virtualmente paralizadas mirando sus teléfonos celulares. Facebook, Instagram y (fundamentalmente) WhatsApp habían salido de sistema. Y la normalidad normal, cambió.

Todos sentimos una especie de vacío difícil de explicar mientras hacíamos colapsar Telegram y otros plataformas que nos dieran nuevamente la sensación de estar conectados. ¿Con quién? No importa tanto. ¿Para qué? Tampoco. Había SMS, y líneas de telefonía (fija y móvil), y mails, y sitios web, y otras aplicaciones. Sin embargo, el mundo conmocionó…

Aún se desconocen los motivos de la caída, así como también el número exacto de los usuarios que se vieron afectados. Sin embargo, expertos en seguridad dijeron que podría ser a causa de un error interno del gigante informático y tecnológico de Marc Zuckerberg. No descartan un posible sabotaje de un infiltrado, aunque “requeriría la coordinación entre poderosos grupos criminales o una técnica muy innovadora”. Según estimaciones de medición de anuncios por cada hora de interrupción, la empresa de estaba perdiendo alrededor de 50 millones de dólares en ingresos por publicidad a nivel gobal.

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Esta caída coincidió con una fuerte polémica desatada por las denuncias de Frances Haugen, una ex empleada de Facebook. Los documentos que aportó a la justicia indican que Instagram es perjudicial y "tóxico" para los usuarios más jóvenes, especialmente las adolescentes, ya que "agrava" los problemas que una de cada tres chicas tiene de su imagen corporal. Para Haugen, "el liderazgo de la compañía conoce formas de hacer que Facebook e Instagram sean más seguros y no harán los cambios necesarios porque han puesto sus inmensas ganancias antes que la gente. Se necesita la acción del Congreso (el de los Estados Unidos). Mientras Facebook opere en la oscuridad, no le rinde cuentas a nadie. Y seguirá tomando decisiones que vayan en contra del bien común".

Después de la publicación del informe, las acciones de Facebook tuvieron la peor caída del año. Cayeron más que como consecuencia del “apagón” de las seis horas.

Volviendo al apagón quiero abordar lo que algunos especialistas dieron en llamar “generación muda”.

Los millennials y centennials son conocidos por haber nacido y ser criados durante la revolución tecnológica. Resulta casi lógico, en consecuencia, que no les guste hablar. Pero también es verdad que no son los únicos. Hoy también es posible (¿o habitual?) encontrarnos con mensajes de “adultos” que dicen: “No Audios” o “Solo mensajes de texto” en sus estados de whatsapp.

Pareciera que la ansiedad por tener que afrontar una conversación telefónica no para de crecer. La chance de hablar sin mirarnos a los ojos, protegidos por la intimidad del chateo le gana por goleada al “mano a mano”. Así se pierde la comunicación no verbal, y su capacidad de transmitir “otra” información (la potencia de la voz, la intensidad, el tono, el timbre, las miradas, los gestos).

La llamada “generación muda” también es impaciente, y esto refleja a la vez su menor capacidad cognitiva. ¿Por qué? Porque pierden la atención después del 8vo. segundo (siempre que no sea lo suficientemente divertido). Las históricas charlas TED, por ejemplo, que habían empezado con 18 minutos de duración, se redujeron ahora a 10 (y seguramente la tendencia seguirá en baja).

Todo esto refleja nuestra incapacidad para conversar. Para hablar y para escuchar. Para comunicarnos con los demás, escudados (¿y escondidos?) en una pantalla o un teclado.

Es una especie de burbuja que construimos alrededor de nosotros mismos; pero con un celular en la mano que tenga: a) señal, b) datos y c) acceso a todas las aplicaciones. Así se vive la zona de confort del siglo XXI: encerrados y arrinconados, pero conectados.

Buena semana.

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