La columna pasada hablamos de "No me valoro" y que le pasa a nuestra autoestima cuando no me valoro. Hoy vamos a hablar del "Mal del perfeccionista ". Hay un cuadro de doble entrada muy claro, entre Capacidad y Autoestima. Así se forman cuatro cuadrantes. Vamos con el 1. Capacidad baja / autoestima baja: Se lo denomina Ignorancia de la Competencia Inconsciente. Podemos tomarlo de dos formas, realmente su capacidad es baja (quizás para esa actividad), se da cuenta de ello y repercute en su autoestima. O también puede tratarse de personas jóvenes, o un nuevo trabajo que todavía no se tiene experiencia. No es que tengan baja capacidad sino, no pudieron desarrollarla todavía.-
2. Capacidad baja/autoestima alta: se lo describe como delirio de grandeza. A veces lo vemos en personas que recién arrancan y ya quieren ser gerentes. Sin embargo es bueno como sostén para aprender porque como "se la creen", van a desarrollar todo lo que tienen.
Mirá también:
Sandra, la asadora experta de Banfield que animó a miles de mujeres a romper estereotipos
Una mujer de Monte Grande es buscada por la Interpol tras fugarse con su hijo
3. Capacidad alta/ autoestima alta: es lo más adecuado porque hay una congruencia entre su capacidad y su autoconcepto o autoestima.
4. Capacidad alta /autoestima abaja: aquí ubicamos el mal del perfeccionista donde en algunos casos puede existir un criticismo excesivo. En otros casos, hay una creencia que la exigencia es la garantía hacia la excelencia. Si quiero la excelencia entonces el camino es ser exigente. Si la actitud hacia la excelencia no tiene un sustento de disfrute, aprendizaje y crecimiento deja un saldo de deterioro. La persona puede entrar en un burn out, una fatiga crónica. Una actitud de cooperación, relaciones armónicas, fértiles, disfrute en la tarea, es un ambiente propicio para rendir al máximo posible sin consumirse ni destruirse mientras lo realiza.






