La semana empezó con el Presidente de la Nación hablando desde el púlpito de una mega iglesia evangelista, impulsado por un pastor que, después nos enteramos, dice haber vivido el milagro de la conversión de pesos en dólares. Y terminó con el Gordo Dan, vocero estrella del aparato de comunicación oficialista, llamando al Gobierno a “sacar los tanques” a la calle para suspender la actividad del Congreso.
El milagro de los dólares y el fantasma de los tanques
Por Manuel Nieto (@NietoManuelOk).
La pregunta que me hago yo, y calculo que gran parte del sistema y de los ciudadanos, es: ¿Nos tomamos en serio las provocaciones o simplemente nos hacemos a la idea de que este es el clima de época que generaron las redes sociales y que de ahora en más será la norma escuchar discursos sobregirados que buscan captar la atención de los usuarios y que después no pasan “al acto”? ¿Nos indignamos con un tipo que arrastra la investidura presidencial hasta el templo de un chanta que dice que se le convirtieron pesos en dólares adentro de una caja de seguridad? ¿Pedimos que la Justicia cite a declarar a un integrante del Gobierno que livianamente habla de “tanques”? ¿O nos quedamos en la pose canchera del “jaja, no pasa nada”?
Mientras tanto, el gobierno enfrenta turbulencias pero no por estos detalles. Sufrió una dura derrota en el Senado, con una abrumadora mayoría impulsada por los gobernadores, que buscó mejorar la situación de los jubilados y discapacitados. El Presidente ya dijo que va a vetar la ley porque implica un aumento en el gasto que afecta a la prioridad del déficit fiscal cero. Pero más allá de los números, lo sintomático es el fracaso político: el oficialismo quedó aislado, sin aliados ni amigos a la vista. Aunque hipotéticamente arrasara en las elecciones de octubre, los nuevos legisladores no le alcanzarían para torcer la balanza de un grupo tan numeroso de senadores como el que actuó como oposición este jueves. La secuencia se coronó con una violenta pelea entre la ministra Patricia Bullrich y la vicepresidenta Victoria Villarruel.
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Tanta soledad política, aun si tuviera un apoyo mayoritario de los argentinos, no puede menos que generar dudas en los mercados, donde se juega buena parte de la suerte de este gobierno.
El famoso “off the record” del ministro Luis “Toto” Caputo con Alejandro Fantino -en el que reconoció que “se va a mover la nave”, en relación posibles saltos del tipo de cambio- solo trajo más inquietud. Y, para colmo, en junio se espera un dato de inflación bastante malo: como muestra, hay consultoras privadas que marcan una suba del 4% en alimentos en el conurbano.
Muchos políticos en la oposición ven este cuadro de pastores de milagros cambiarios, loquitos que piden tanques, aislamiento político e inestabilidad económica y se les hace agua a la boca. Milei se aferra a que el resultado positivo que espera para las elecciones de octubre le dará el aire que necesita. La batalla está en desarrollo. Los argentinos, en el medio.

