Mientras trabaja en carpintería, Maximiliano Filo, vecino de Monte Grande, suele escuchar o mirar contenidos sobre cultura retro. De esa mezcla entre oficio y nostalgia nació un proyecto personal que hoy suma miles de reproducciones en redes sociales: pequeños relatos ambientados en los años 80 y 90, creados con inteligencia artificial y atravesados por experiencias propias.
Un vecino de Monte Grande recrea los 80 y 90 con IA: "Quería revivir algunos momentos"
Con su cuenta de Instagram @retro_flasheando, el vecino Maximiliano Filo reconstruye escenas cotidianas de otras décadas con inteligencia artificial.
“Siempre me gustó lo retro. Sigo perfiles que muestran fotos viejas, de los 60, los 70, los 80. Y cuando vi que con Inteligencia Artificial se podían animar fotos, se me dio por empezar a probar”, cuenta. Al principio fue solo por curiosidad, casi como un juego. Pero pronto apareció otra idea: “Se me ocurrió que podría estar bueno contar historias, relatos cortos de situaciones que pasaron en esos años. No tanto dato, dato, dato, sino bajar a la experiencia, a la emoción”.
Así nació @retro_flasheando. El primer video que publicó recrea una escena que vivió de chico: un nene que va con su papá a comprar un videojuego a una galería comercial. “Ir a las galerías, recorrer los locales de computación con mi viejo… quería revivir algunos momentos”, recuerda. Antes de subirlo, se lo mostró a su novia. “Ella me dijo que estaba bueno, que lo suba. Y que no me quede solo con lo nerd, que haga de todo”.
El experimento funcionó. “Lo subí para ver si alguien se conectaba. Y el del nene comprando el jueguito se vio un montón. Eso me dio pie a seguir compartiendo”. Era 2025 y el proyecto todavía —y aún hoy— es un hobby. “Ojalá pudiera vivir de algo creativo, siempre tuve esa fantasía. Pero es complicado”, admite. Más adelante, evalúa expandirse a YouTube, donde existe la posibilidad de monetizar contenidos.
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El proceso de edición
A diferencia de otras cuentas retro que utilizan fotos antiguas o montajes con celebridades, Filo eligió otro camino. “No uso fotos. No quería usar imágenes de otros. Quería hacer algo más original, más narrativo”, subraya.
Para eso, parte de imágenes mentales. “Uso imágenes que yo me imagino y con eso hago el prompt”, detalla. Entre las herramientas que emplea menciona Gemini y NanoBanana —“de los que probé fue el que más me gustó para llevar a imagen lo que estoy pensando”— y luego utiliza Grok para animar. “No es el mejor para hacer animaciones, pero es bastante bueno y sale más barato que otros. No necesito que sea una película”, explica. La edición final la realiza con Camtasia, donde mezcla animaciones, sonido y transiciones.
En tiempos donde la inteligencia artificial genera debates, su propuesta apunta a reconstruir climas y sensaciones compartidas. “Mucho de lo retro que veo es muy enumerativo. A mí me interesa qué era lo que se sentía, por ejemplo, estar en un videoclub en los 80”, resume. Desde su taller, entre maderas y herramientas, Maximiliano encontró una forma de unir tecnología y memoria. Con videos breves que apelan a la nostalgia colectiva, revive escenas que para muchos quedaron guardadas en recuerdos borrosos.








