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La joven clavadista de Lanús que brilló en saltos ornamentales en los Odesur, fue campeona de otra disciplina y vende budines

Hija del ex jugador Horacio Chiorazzo, Azul fue campeona de gimnasia hasta que una lesión la marginó. Probó en la pileta y hoy sueña con ser olímpica.

Rosario es por estos días el epicentro del deporte continental, donde se desarrollan los Odesur. Y allí brilló Azul Chiorazzo, joven de 21 años, vecina de Lanús, que participó en la competencia de saltos ornamentales, una experiencia que describió como algo único, que disfrutó al máximo frente a rivales de prestigio. "Mi experiencia fue muy buena porque me sentí muy bien compitiendo, los saltos estuvieron lindos y fueron contra chicas que compiten hace años", destacó.

En diálogo con El Diario Sur, fue elocuente al describir su performance, que si bien no le permitió acceder al podio, sí estar en las finales tanto en la categoría de 1 y 3 metros, con una destreza notable. En ese sentido, puntualizó: "Las que me quedaron arriba mío son olímpicas, medallistas mundiales, así que para mí es un placer competir al lado de ellas y medirme y saber que quedé a muy pocos puntos. Me siento bien con el trabajo que hice".

Para la referente de la zona sur del conurbano bonaerense no es la primera vez que aparece en escena con la bandera argentina, dado que ostenta un récord que manifiestan pocos atletas: supo ser campeona sudamericana en otra especialidad, la gimnasia artística, cuando era más chica, donde brilló hasta que sufrió una lesión que la obligó a cambiar de rumbo. "Yo antes era gimnasta del Club Lanús, representé también a la Selección dos años consecutivos. Fui a un Sudamericano y conseguí la medalla de oro", afirmó.

El sueño de Azul es olímpico.

El sueño de Azul es olímpico.

La pileta, su nuevo lugar en el mundo

Y se posó en cómo llegó a la pileta: "Tengo dos hernias de disco y dos discos hidratados en la espalda desde que tengo 10 años y por eso dejé gimnasia, porque llegó un punto que ya no podía caminar. Empecé con la rehabilitación, hice mucho kinesiología y en esa rehabilitación entrenaba natación. Entonces, cuando yo dejo gimnasia, sigo con natación y ya quería ser nadadora. Y voy a una clínica en el Cenard, con mi profesora vimos la pileta de clavados y me dice que capaz que tendría que probar con esa disciplina porque no me veía conectada con natación, no era algo que me apasionaba. Así que ahí fue cuando decidí empezar clavados".

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Avanzó en esa especialidad y fue ganando terreno. No dudó y recaló en la Selección. "Además de tener un entrenador, tengo psicólogo, nutricionista, preparador físico, kinesiólogo . Yo entreno en el Parque Olímpico Roca y represento al Club del Banco Central", recalcó.

Saltos de nivel internacional.

Saltos de nivel internacional.

El sueño olímpico

Y el trayecto tiene un objetivo puntual, dado que, con estos Odesur, se abrió el itinerario para los Juegos Olímpicos, la meta estelar. "Es mi sueño, espero que se me dé. Con mi profesor siempre decimos, si no es en éste va a ser el que viene, pero va a ser, así que cueste lo que cueste", consideró, dejando entrever que la próxima escala es un Sudamericano que tendrá como sede a Brasil y que se prevé un puntal clave para la cita olímpica de Los Angeles en 2028.

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En tanto, la joven analizó lo que es una especialidad poco conocida, pero que gana adeptos gracias a la espectacularidad de los saltos. "Es un deporte de mucha precisión, tenés que estar muy concentrado, la cabeza te puede jugar muy en contra en esos momentos. Yo hago trampolín, y es muy difícil a veces agarrarle el tiempo al trampolín, te puede tirar para cualquier lado y bueno, vos tenés que hacer un solo intento, o sea, nosotros tenemos cinco saltos y un intento de cada salto, entonces es un deporte muy preciso", indicó.

Y detalló: "Trabajás años, o las preparaciones de los torneos son meses, para hacer un salto que dura un segundo y te puede jugar una mala pasada, pero por eso también a la par de lo físico hay que trabajar lo mental".

Por último, se posó en el acompañamiento de la familia, en especial sus padres, con una historia de deporte detrás, dado que justamente es hija de Horacio Chiorazzo, surgido en Lanús en los 90', de largo recorrido en el fútbol sudamericano y que, en esas escalas, la parada en Aucas, en Ecuador, fue la que sirvió de contexto para el nacimiento de Azul.

La familia, un pilar clave

"Mis papás me bancan, obviamente. Tengo la suerte que me apoyan un montón en lo que yo hago, ellos igual me apoyan porque saben que es mi sueño, no es que me apoyan porque quieren que el día de mañana sea la mejor del mundo, si lo quieren es porque saben que yo lo quiero, pero me apoyan en ese sentido como padres", consideró. Y ejemplificó con un momento que atravesó en Santa Fe: "El anterior día viajaron a verme para la competencia. Un día fue pactado que iban a ir, y el otro fue sorpresa y la verdad que para mí fue la mejor sorpresa que me dieron. Me acuerdo que terminé de competir y competí bien, entonces lo llamé y me doy vuelta y los tenía atrás mío y fue como decir 'la verdad que una emoción enorme', así que tengo la suerte de que ellos me apoyan en este deporte en el que hice antes y en lo que haga, ellos están ahí conmigo".

Oriunda de Lanús, brilló en los Odesur.

Oriunda de Lanús, brilló en los Odesur.

Estudiante de la carrera de Nutrición en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), distribuye su tiempo entre el deporte y el estudio, algo que no resulta sencillo. Y, siendo una especialidad amateur, la complejidad se torna mayor. "Como cualquier deporte amateur no podés vivir de esto. A nosotros nos apoya el Estado, yo tengo una beca de Secretaría de Deportes, pero no se ajusta a mis logros porque soy medallista sudamericana, finalista panamericana, pero tengo una beca de proyección sudamericana. Frente a eso, tengo un emprendimiento de comida, hago budines, estudio nutrición, entonces tengo un emprendimiento de comida sana que obviamente lo hago porque lo disfruto hacer, me gusta, pero la realidad es esa, que uno no puede vivir de esto", aclaró.

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