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Debate tras el caso de los adolescentes que desnudaron compañeras con IA en Lomas: "Es violencia digital"

Vergüenza, ansiedad y aislamiento son algunas de las consecuencias señaladas por una especialista tras el caso del Colegio Modelo Lomas.

La circulación de imágenes falsas de adolescentes creadas con inteligencia artificial (IA) volvió a poner en debate el impacto de la violencia digital, especialmente cuando las víctimas son menores de edad. En el Colegio Modelo Lomas, familias denunciaron que estudiantes habrían creado y difundido imágenes falsas de compañeras desnudas y que algunas de esas fotografías habrían llegado a páginas pornográficas.

La situación, que generó una protesta de padres y alumnos frente al establecimiento de Lomas de Zamora, involucraría a adolescentes de entre 14 y 15 años. Según el relato de las familias, las imágenes fueron compartidas mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería y algunas habrían circulado también en otros colegios de la zona.

En ese contexto, la psicóloga Florencia Rodríguez explicó en diálogo con el Diario Sur en Vivo, que la violencia digital no constituye un fenómeno separado de otras formas de violencia de género, sino que las nuevas tecnologías pueden potenciar su alcance.

Violencia digital: el impacto en adolescentes

Rodríguez remarcó que la adolescencia es una etapa particularmente sensible frente a este tipo de situaciones porque la imagen, los vínculos sociales y los grupos tienen un papel importante en la construcción de la identidad.

Aunque la imagen sea eliminada de una página o plataforma, el impacto psicológico puede continuar. “Todo lo que se comparte por medios digitales es precisamente lo que menos podemos controlar y lo que tiene un impacto mucho más masivo”, sostuvo Rodríguez.

La especialista explicó que estas situaciones pueden generar “ansiedad, depresión, sentimientos de humillación, culpa y vergüenza” y advirtió que las víctimas pueden aislarse y dejar de participar en espacios en los que antes se desenvolvían con normalidad.

En el caso del Colegio Modelo Lomas, una de las madres aseguró que varias de las adolescentes sienten vergüenza incluso de salir a la calle con el uniforme de la institución porque las imágenes habrían circulado en otros colegios de la zona. Para Rodríguez, este tipo de situaciones puede tener un impacto traumático y requiere evaluar las características y recursos de cada víctima.

IA, consentimiento y violencia digital

La psicóloga explicó que uno de los puntos centrales para comprender estos casos es el consentimiento. En el escenario planteado durante la entrevista, señaló que se cruzan distintos límites: la creación de imágenes sexualizadas, su circulación sin consentimiento y su posterior publicación en páginas pornográficas.

“Cualquier acción que se hace sin el consentimiento de la otra persona es una acción abusiva o violenta”, sostuvo Rodríguez al explicar cómo debería trabajarse la problemática con adolescentes.

La especialista planteó que la primera intervención consiste en “ponerle nombre” a lo ocurrido: explicar qué es la violencia digital, cuáles son sus diferentes formas, qué significa el consentimiento y cuáles son sus límites. A partir de allí, propuso trabajar con situaciones concretas para que los adolescentes puedan reconocer este tipo de conductas.

También consideró necesario abordar lo ocurrido más allá de la víctima y del victimario individual. Según Rodríguez, hay que analizar el contexto familiar, escolar y grupal en el que se produjo la situación.

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El rol de los compañeros y la presión del grupo

Rodríguez explicó que no solamente interviene quien crea o difunde una imagen, sino también quienes reciben ese contenido y deciden compartirlo nuevamente o no poner un límite. Según ejemplificó, si alguien recibe una imagen en un grupo de WhatsApp y no dice nada, también existe una forma de participación. Incluso si una persona la reenvía para mostrarle a otra “lo que me mandaron”, continúa contribuyendo a la circulación del contenido.

La psicóloga vinculó esta dinámica con la necesidad de pertenecer que tienen muchos adolescentes. En ese sentido, planteó que algunos pueden replicar determinadas conductas para formar parte de un grupo, mientras que otros pueden permanecer en silencio por miedo o por sentirse amenazados.

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Qué pueden hacer las familias frente a la violencia digital

La psicóloga recomendó a las familias hablar sobre estos temas incluso antes de que exista una situación concreta. Una posibilidad, explicó, es aprovechar una noticia como la ocurrida en el Colegio Modelo Lomas para conversar con los hijos sobre qué piensan, qué entienden por consentimiento y qué consecuencias puede tener compartir una imagen de otra persona.

También señaló que es importante evitar minimizar el sufrimiento de una víctima. Si una adolescente cuenta que está angustiada porque una fotografía suya circula por internet, decirle que “no es tan importante” porque la imagen es falsa puede profundizar el problema.

En cambio, Rodríguez planteó que es necesario validar lo que siente y preguntarle qué necesita en ese momento. El acompañamiento afectivo de los padres, explicó, puede ayudar a las víctimas a atravesar mejor la situación.

También mencionó la culpa y la hipervigilancia como aspectos que pueden aparecer tanto en las víctimas como en sus familias. En particular, señaló que una adolescente puede llegar a preguntarse si tuvo responsabilidad porque la fotografía original estaba en sus propias redes, algo que debe ser trabajado para evitar trasladar la responsabilidad hacia quien sufrió la situación.

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