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Madre (no) hay una sola

Madre no hay una sola para los que tomamos conciencia que si bien somos producto de una mujer que nos dio a luz, también recibimos "luces" de otras mujeres. Por Ricardo Varela.

Madre (no) hay una sola
El Diario Sur

Que madre hay una sola es casi una verdad de perogrullo.

A menudo solemos leer mensajes que acompañan dibujos infantiles con frases recurrentes entre las que ganan: "mami sos mi ídola" y/o "a la mejor mamá del mundo".

Así, un día como hoy (muchas veces como producto de la explotación comercial y marketinera) nos encontramos con cientos de miles de "mejores mamás" que esperan su regalo (y homenaje) anual.

Cuenta la historia que antes de los últimos movimientos feministas éste era un día en el que las mujeres recibían pequeños electrodomésticos (de distinta especie y calibre) que la ayudaban en las tareas de la casa. Pero claro, eso ya es pasado. ¿No? Eran tiempos en los que las mujeres cosían, bordaban y abrían la puerta para ir a jugar.

No soy muy amigo de festejar los "días comerciales", aunque muchas veces la "presión social" lo hace inevitable.

Madre no hay una sola para los que tomamos conciencia que si bien somos producto de una mujer que nos dio a luz, también recibimos "luces" de otras mujeres que también (y bien) pueden actuar como si fueran nuestras madres biológicas. El don de la maternidad no está reservado a las mujeres que tienen hijos con dolores de parto y contracciones. Tampoco a las que inician con valentía la búsqueda de sus hijos en escritorios de juzgados, hospitales u hogares de niños.

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Son madres las que perciben cuándo alguien necesita un abrazo (y lo dan) o un par de oídos para escuchar (y no esperan siempre ser escuchadas). Son madres las que sienten también la necesidad de hacer un llamado telefónico y preguntar cómo salió un examen, cómo fue el trabajo o el médico, o simplemente para un: "¿cómo estás?".

Hay madres que sin tener hijos, siempre tuvieron en sus corazones a sus alumnos de la primaria o secundaria. También son madres las mujeres que disfrutan del progreso de sus sobrinos o de los hijos de sus amigas y amigos, sintiéndose parte de sus alegrías y acompañándolos en las tristezas. Hay "madres maestras" que nos inspiran y despiertan vocación y estimulan el deseo de ser mejores. Y hay maestras que nunca olvidan que fuimos sus alumnos y guardan cartitas con nuestros dibujos como si fueran sus tesoros más preciados.

Hasta no hace mucho tiempo circulaba una revista mensual llamada "Ser padres hoy", que desarrollaba su línea editorial ofreciendo artículos y opiniones acerca de cómo debían actuar madres y padres ante situaciones comunes (salud, autoridad, educación, convivencia, etc.). Generalmente cabalgaban la realidad social, adaptándose una y otra vez sin aportes sustanciales. Sabemos que Charly inmortalizó aquello de: "no existe una escuela que enseñe a vivir", sin embargo la revista vendió cientos de miles de ejemplares a lo largo de su vida gráfica. Situación que habla de un negocio editorial pero también (y fundamentalmente) de la necesidad de papás y mamás por encontrar "recetas populares" para la solución de "problemas comunes". Padres inquietos por intentar "hacer las cosas bien" o (al menos) equivocarse lo menos posible.

El marketing también instaló entre nosotros algunos conceptos raros, como el "amor de madre" y el "instinto de madre". Yo elijo quedarme con aquellas y aquellos que ofrecen su amor y agudizan su instinto para compartir "buenas y malas", para escuchar y ser escuchados, donde las relaciones filiales no marquen derechos y obligaciones, donde la convivencia sea en un marco de respeto y valores.

Un viejo maestro me regaló dos máximas que atesoré para siempre: a) no hay respuestas iguales para problemas iguales, b) ningún padre, sólo por padre, es un buen padre. La consecuencia de aplicarlas es una constante búsqueda, a sabiendas que no sé básicamente nada más allá que lo vivido y lo aprehendido a partir de aciertos y errores. A fin de cuentas "solo se trata de vivir, esa es la historia".

Feliz día para todas las que se sientan madres, aunque no tengan hijos biológicos ni adoptivos, que fueron capaces de dar luz sin necesidad de dar a luz.

Buena semana.