Yo solo sé que no sé nada. Y no porque me crea inteligente o me haga el falso modesto citando filósofos resonantes, sino porque considero que esa es un máxima del periodismo. Sería ególatra y tramposo de mi parte contar lo que opino sobre la ley penal juvenil que se debatió en el Congreso esta semana sin citar a quien, para mí, le dio el único toque de seriedad a este viejo debate maniqueo de la agenda de verano.
La Biblia y el calefón
Por Nico Varela (@nicoevarela).
"En principio estoy de acuerdo con 14. Es la media internacional de la mayoría de los países", dijo el diputado peronista Miguel Ángel Pichetto. Pero no se quedó ahí, sino que profundizó dejando más de un punto que considero interesante y que me gustaría amplificar desde este humilde espacio, ya que la televisión de capital no tuvo tiempo de reproducirlo, ocupada en mostrar las peleas adolescentes de Juan Grabois y Lilia Lemoine.
Yo también, en principio, estoy de acuerdo, pero los debates serios no terminan ahí, requieren una profundidad un poco aburrida para los tiempos que corren,. "Ahora bien, qué hay detrás de este proyecto", siguió Pichetto mientras una diputada sentada detrás de él se sostenía la cabeza para no quedarse dormida.
"¿Qué requiere esta ley para poder llevarse adelante?", parece una pregunta válida ¿no?. "Establecimientos para menores e inversión en el sistema educativo. Construcción de los edificios para poner a los menores", enumeró el rionegrino, apenas para empezar. Y los números están: "Los recursos asignados en el presupuesto son insignificantes. Estamos hablando de 23 mil millones de pesos que no sé para qué van a servir. Hoy el metro cuadrado de construcción de un establecimiento para encierro está en 7000 dolares, ni hablar de la estructura que hay que poner ahí", cerró refiriéndose al personal que debería trabajar en estos lugares.
"Se ha votado el presupuesto nacional la inversión en educación primaria, en educación secundaria, en elementos de contención, en fondos de la universidad, y todo ha ido a la baja en el presupuesto 2026", continuó exponiendo Pichetto, para después explicar el fondo real del debate. "Estas son medidas de efecto que sirven para el lucimiento de determinados senadores o ex ministras, que ahora parece que tampoco están conformes con 14, quieren bajar a 13, a 12 o a 10, porque eso las ubica más a la derecha y las pone en un lugar donde el facilismo discursivo satisface a algunos sectores", desafió Pichetto, para luego reconocer: "por supuesto que siempre un hecho de inseguridad, una muerte de un inocente, o un crimen que se produce, nunca se va a poder justificar el dolor de la familia de esa persona que murió. Siempre es importante el hecho, pero mucho más cuando se reproduce mediáticamente con un voltaje extraordinario". Pichetto también se animó a decir lo que otros que estaban de acuerdo con la ley no se animaron, o eligieron ocultar. Hablando sobre los factores que llevan a los menores a incoporarse al mundo del delito, no tuvo miedo de reconocer que de todas maneras este tipo de hechos delictivos "no alcanza al 2%" y que, en América Latina, Argentina es uno de los países con más altos niveles de seguridad.
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Pensar en la incorporación de los jóvenes a la educación y el trabajo en cambio de expulsarlos como sociedad hacia la delincuencia no es un modo de justificar el accionar de los delincuentes. Es una medida concreta que no apunta a dar venganza a las victimas, sino a evitar que las víctimas existan en un prinicpio. Por eso el diputado mencionado hasta ahora no dudó en disparar: "Esta es una sociedad rota y en decadencia. Ha perdido valor la escuela primaria pública, el guardapolvo blanco que nos igualaba. Que también servía de contención. Se ha perdido la familia como elemento de contención, y se ha fragmentado la sociedad argentina en términos de la pérdida del trabajo. Todos estos temas también son parte del aliento a la incorporación de jóvenes al delito", y sentenció: "Si no hay asignación de recursos de nada sirve poner 12, 10, o 15 si no se logra concretar un sistema que requiere inversiones del Estado. Y permítanme dudar de que este Gobierno vaya a poner los recursos".
Por eso quiero decir esto último, sin comprometer al pobre Pichetto: la baja de edad de imputabilidad no soluciona nada. Y mucho menos por la pavada de "desincentivar" a los delincuentes. Como si salir a cometer delitos (principalmente buscando medios para conseguir droga) no conllevara la altísima posibilidad de terminar muerto.

