En la Argentina de 2019 estamos necesitando a un chapulín colorado que dé respuestas cuando las instituciones dejan de darlas.
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El proceso de empoderamiento de la mujer es mundial, y llegó para quedarse. Es de esperar que esa evolución hacia la igualdad no sea a costa de más violencia ni más muertes.
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Los argentinos dejamos de votar según ideologías, la pertenencia a un partido político o la billetera, para darle lugar a un hipotético ranking del miedo: ¿votamos al que nos genera menos miedo?
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El Estado está gastando más que antes, incluso en sectores cuyas asignaciones cuestionó en campaña electoral como el de los planes sociales.
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Esta semana distintas acciones de la gestión pública y de la política pusieron en jaque los roles de la Justicia.
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En realidad nunca dudaron: vamos todos juntos, a matar o morir. Acá nadie se salva sólo, la suerte de todos los que se consideren macristas será la misma que tenga Macri.
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En América latina y el Caribe aumentó la riqueza de los multimillonarios mientras que la pobreza extrema afecta a 62 millones de personas.
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Los números confirman que la inflación, que el presidente Macri ninguneaba durante la campaña electoral de 2015, se convirtió en el gran tema a resolver para los argentinos.
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Pasaron los años y los enemigos íntimos se eligieron y reeligieron una y otra vez. Mauricio y Cristina son funcionales a sus propios proyectos políticos.
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Si bien repito (una y otra vez) que lo que se mide no se discute, hay cosas que no se pueden medir, como el dolor.