En medio de los incendios que se mantienen en la Patagonia, la solidaridad se extiende y así es como desde el conurbano bonaerense hay un gran caudal de vecinos que lanzaron una campaña para intentar ayudar a otros a kilómetros de distancia. Se trata de la asociación De Sur a Sur, que integran mujeres y hombres de la zona sur, y otros tantos que están en el sur del país, sumando elementos para hacerle llegar a los afectados por el fuego.
De Sur a Sur, el conurbano ayuda a la Patagonia ante los incendios: "Siempre pensamos qué más podemos hacer"
El proyecto De Sur a Sur es integrado por vecinos de la zona sur del conurbano que ayudan ante los incendios en la Patagonia.
De visita en el stream de El Diario Sur, Analia Farkas, oriunda de Lanús, y Mabel Mendez, de San Vicente, son dos de los referentes del grupo, que explicaron qué es lo que realizan desde hace algunos años, pero que cada verano se masifica por la magnitud de las llamas que consumen todo a su paso. "Nacimos como un grupo de autoconvocados, de gente del sur del conurbano bonaerense y el sur de la Patagonia. Comenzamos en el 2021 con los incendios de Epuyén, Lago Puelo y Golondrinas, y lo fuimos ampliando", señaló Analía.
Ayuda a reconstruir casas en la Patagonia
Y sumó: "En ese momento la idea era ayudar a la gente a reconstruir sus casas. Hicimos de todo, porque encima estábamos en plena pandemia y eso nos limitaba. Pero una de las primeras campañas que hicimos se llamó 'por un ladrillo', que consistía en averiguar qué cantidad de ladrillos se necesitaban, ponerle un valor simbólico y la gente compraba ladrillos". Así se avanzó con un itinerario que incluyó sorteos, shows y todo tipo de eventos para recaudar fondos y comprar materiales que se necesitasen a muchos kilómetros de distancia. Allí hay muchos conocidos de ellas y por eso ponderó lo que implicó vincularse de esta manera. "Nosotros decimos que tenemos doble localía, una en Buenos Aires y otra en Bolsón".
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Mabel, que está desde el principio del proyecto, valora que aquel inicio con un puñado de personas hoy tenga a varias más. "En el principio fueron cinco y hoy somos una banda, más de 30 y se van sumando. Para mí el sur es parte de mi corazón, es como mi segundo lugar. Entonces es amor y se va sumando el amor a la gente", recalcó.
Por eso la importancia de ayudar. Así lo vive: "Ver este desastre te rompe el corazón, y nosotros decimos '¿qué más podemos hacer?' Te desesperás bastante. Entonces desde acá nosotros tenemos que bajar, acompañar a nuestros compañeros, sostenerlos en la distancia a través de una charla, de una llamada, de lo que sea, y después ayudarlos en lo que podemos, que es muy difícil, pero no es imposible".
Un trabajo de hora a hora
Analía, en ese sentido, puso el foco en lo que están haciendo por estos días, hora a hora. "Estamos pidiendo donaciones. Allá se está trabajando mucho, viendo cómo bajar el tema del fuego, porque avanza, y avanza, y no se puede parar. El otro día estábamos hablando con una compañera nuestra, Betty -oriunda de Guernica y actualmente residente en la Patagonia- y nos decía que fueron a enfriar". La referencia es para la labor ardua de las cuadrillas y los bomberos voluntarios.
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Entre ellos está la titular de la agrupación, Silvia Rojas, quien, junto a su marido, ambos jubilados, se ponen al hombre las labores en Mallín, uno de los puntos más afectados por el fuego. "Le ponen el pecho y laburan de una manera maravillosa, así como el grupo", señaló Mabel. Y puso el foco en Betty, su amiga: "Está aprendiendo a los tumbos, a sumarse y decir cómo ayudar porque lo que viven allá es increíble. Son vivencias que son imborrables, lamentablemente, y vas aprendiendo".
Entre esos aprendizajes hay uno que puntualizan ambas y entendieron tras la primera donación en 2021. Lo que más se requiere es el dinero, porque "allá saben bien lo que se necesita". "Lo más importante a veces es la donación en dinero, no porque se quiera plata, sino porque ellos saben específicamente qué es lo que se necesita", afirmó. Y la referencia es para handies, totems, motobombas, etc. Por eso pudieron a disposición un alias para poder concretar las donaciones: desur.asur -a nombre de Roberto Torres-, que es el que utilizan para luego realizr los operativos.
"Es que después viene la segunda parte, que es la parte más jorobada, la reconstrucción. Necesitás chapa, madera, clavos y muchas cosas más", afirmó Analía, al observar lo que implica la recuperación tras el paso del fuego. "Nos manejamos de acuerdo a las necesidades de cada familia", completó.
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Por último, resaltaron cómo viven ellas estos operativos en medio del clima dantesco. "A mí me tocó el alma y automáticamente me puse a ver qué hacía. Es desesperante porque estás acá y parece que no podés hacer nada, pero siempre tratamos de hacer", indicó Analía. Mabel, va en sintonía: "A mí lo que me pasa es que yo sé que tengo que sostener a mis compañeros. Entonces es como llorar, porque es literal, llorar de las puertas para adentro, y si necesita alguien llamar, listo, estoy para acompañar y para tratar de fortalecer y de continuar desde acá. Yo tengo ahora ahí viviendo a mi amiga, que hace 40 años que tenemos este lazo de amistad, y necesito estar en el abrazo, porque es muy difícil todo".

